Prevención de infarto: “¿Cuál es mi riesgo real y qué sí reduce riesgo de verdad?” (Guía 2026)
"Desde que me dijeron que tengo factores de riesgo, no paro de pensar si me puede dar un infarto en cualquier momento."
Es un pensamiento abrumador y completamente humano. Cuando escuchamos palabras como colesterol alto, hipertensión o prediabetes, pensamos en el peor escenario posible.
Sin embargo, la ciencia médica ha cambiado de forma radical en los últimos dos años.
Antes creíamos que prevenir un infarto era tomar una aspirina diaria, comer sin sal y esperar lo mejor. Hoy sabemos que eso es incorrecto. La medicina moderna ya no se basa en adivinar, sino en la precisión. En este artículo te ayudaremos a entender tu riesgo real, sin exageraciones.
En JUUNOS, te explicamos salud y bienestar con claridad.
¿Cuál es el riesgo real y cómo se calcula?
Para muchas personas, la mayor fuente de ansiedad es no saber qué tan alto es su riesgo de infarto y sufren miedo, a veces innecesariamente.
Durante años, los médicos utilizaron calculadoras de riesgo antiguas (llamadas ecuaciones PCE). El problema es que la evidencia de 2024 en adelante demostró que estas calculadoras sobreestiman el riesgo significativamente en muchos pacientes. Esto significa que a muchas personas se les dijo que su riesgo era altísimo cuando, en realidad, no era así.
Hoy, las guías de la Asociación Americana del Corazón (AHA) recomiendan la nueva herramienta PREVENT (Predicting Risk of Cardiovascular Disease Events).
Esta nueva forma de medir el riesgo es mucho más precisa y hasta tranquilizadora por estas razones:
Elimina la raza: Entiende que tu biología importa más que tu origen.
Mira tus riñones: Incluye la función renal (eGFR), porque sabemos que los riñones y el corazón trabajan en equipo.
Visión a largo plazo: Calcula tu riesgo a 10 y 30 años, permitiendo actuar a tiempo.
Tabla comparativa: Cómo se mide tu riesgo hoy
| Característica | Ecuaciones Anteriores (PCE) | Ecuaciones PREVENT (2024/2025) |
| Variables Involucradas | Edad, sexo, raza, PA, colesterol, tabaco, diabetes. | Edad, sexo, PA, colesterol, eGFR, marcadores sociales, diabetes. |
| Enfoque de Raza | Incluida como variable predictora. | Eliminada para evitar sesgos sistémicos. |
| Resultados Predichos | Infarto de miocardio y ACV (10 años). | Infarto, ACV e Insuficiencia Cardíaca (10 y 30 años). |
| Población Objetivo | Adultos 40 a 79 años. | Adultos desde los 30 años (riesgo a largo plazo). |
Pero, ¿cómo calcular mi número exacto? Es importante aclarar que PREVENT no es una suma matemática que puedas hacer a mano; es un algoritmo médico avanzado. Para conocer tu riesgo exacto, tienes dos caminos:
Hazlo tú mismo (si tienes tus laboratorios a mano): La Asociación Americana del Corazón tiene esta calculadora disponible de forma gratuita en internet. Solo debes buscar en Google "AHA PREVENT Calculator" (aquí dejamos el link) e ingresar tus datos de presión arterial, colesterol y función renal (eGFR).
Hazlo con tu médico: En tu próxima consulta, lleva tus exámenes recientes y pídele directamente: "Doctor, me gustaría que calculemos mi riesgo cardiovascular a 10 años utilizando la nueva herramienta PREVENT".
Saber tu número exacto te da más claridad y entonces el riesgo pasa a ser simplemente un mapa que te dice cúal camino tomar.
¿Por qué ocurre un infarto y qué lo desencadena realmente?
"¿Me puede pasar de forma repentina aunque me sienta bien?" Esta es una de las preguntas más frecuentes en consulta y es muy válida.
Para dejar de lado el miedo, hay que entender cómo funciona el corazón. Un infarto no es un evento mágico que ocurre de un segundo a otro sin razón. Es el resultado de lo que los cardiólogos llaman la carga de exposición.
Imagina una tubería de agua en tu casa. Si el agua pasa con demasiada fuerza (hipertensión) y tiene mucha suciedad (colesterol malo), la tubería se irá dañando poco a poco por dentro. Este daño lento y silencioso es la aterosclerosis.
El infarto ocurre cuando una de esas placas acumuladas se rompe. Al romperse, el cuerpo intenta repararla formando rápidamente un coágulo de sangre. El problema es que este coágulo actúa como un tapón que bloquea por completo la arteria. Al quedarse sin el paso de sangre y oxígeno, una parte del músculo del corazón se asfixia y se daña; eso es lo que conocemos como un infarto.
Ahora, vamos a corregir algunas preocupaciones frentes en consulta:
El estrés por sí solo no tapa las arterias. Un susto no genera colesterol. El problema es el estrés crónico que te lleva a dormir mal o a comer peor.
No solo le ocurre a personas mayores. La carga de exposición empieza alrededor de los 30 años.
No siempre avisa con dolor de pecho fulminante. A veces, el riesgo es invisible al ojo humano. Por eso hoy usamos Inteligencia Artificial (como el algoritmo "Queen of Hearts") que detecta en un electrocardiograma normal signos sutiles de riesgo con hasta 92% de sensibilidad.
Factores que sí cambian el riesgo de forma comprobada
¿Cuál es tu probabilidad real en porcentaje si sigues las recomendaciones? La ciencia de 2025 nos da números exactos y muy alentadores. No necesitas perfección, necesitas consistencia.
1. La presión arterial: El gran multiplicador
Mantener la presión a raya es tu escudo más fuerte. Las nuevas metas de la AHA indican que el objetivo seguro es menor a 130/80 mmHg.
El impacto es gigantesco. Por cada reducción de 10 mmHg en tu presión sistólica (el número de arriba), consigues:
17% menos riesgo de infarto.
27% menos riesgo de accidente cerebrovascular (ACV).
13% menos riesgo de muerte por cualquier causa.
2. El colesterol LDL: Cuanto más bajo, mejor
El LDL es el colesterol “malo” que forma placas.
Si tienes alto riesgo (por ejemplo, diabetes o varios factores combinados), tu meta es que el LDL esté por debajo de 70 mg/dL.
Si tienes muy alto riesgo (ya tuviste un infarto o un procedimiento), el objetivo es aún más estricto: por debajo de 55 mg/dL.
Ten en cuenta: por cada 38.7 mg/dL (1.0 mmol/L) que logres bajar tu LDL, tu riesgo de eventos vasculares mayores cae un 22%.
Además, las guías médicas confirman que no debes tener miedo de bajarlo "demasiado", ya que no se ha encontrado un límite inferior que cause daño al cuerpo.
3. El movimiento y el fin del sedentarismo
Contrario a lo que se cree, ir al gimnasio una hora no borra el daño de estar sentado 10 horas seguidas. El sedentarismo enferma tus arterias independientemente del ejercicio.
Recuerda esto a diario: interrumpe el tiempo que pasas sentado cada 30 minutos. Suma a esto 150 minutos de ejercicio aeróbico a la semana.
4. Nutrición de precisión
Más allá de solo “disminuir la sal”, aumentar el potasio (aguacate, espinacas) se asocia con una reducción del 24% en el riesgo de hospitalización y muerte cardiovascular.
5. La sinergia invencible
Un dato revelador de 2025: combinar medicamentos metabólicos modernos (como los agonistas GLP-1) con al menos seis hábitos de vida saludables reduce el riesgo de infarto en un 50%. Con esto tienes la mitad de la batalla ganada.
Tabla: Umbrales de Presión Arterial (AHA vs ESC)
| Categoría de Presión Arterial | AHA/ACC 2025 (Sistólica/Diastólica) |
ESC 2024 (Sistólica/Diastólica) |
|---|---|---|
| Normal | Menor a 120 y menor a 80 | Menor a 120 y menor a 80 (No elevada) |
| Elevada | 120 a 129 y menor a 80 | 120 a 139 y 70 a 89 |
| Hipertensión | 130 o más y 80 o más | 140 o más y 90 o más |
¿Qué significa esta tabla para ti? Aunque los médicos americanos (AHA) y europeos (ESC) usan números ligeramente distintos para diagnosticar la hipertensión (130/80 frente a 140/90), ambos coinciden en un dato vital: El nivel ideal de presión arterial es por debajo de 120/80 mmHg. Sin embargo, el riesgo cardiovascular aumenta de forma progresiva a partir de 120/80, y las metas pueden ajustarse según edad, tolerancia y condiciones médicas individuales.
En la práctica, esto significa que si tu presión marca 130, no debes relajarte pensando que "aún falta para llegar a 140". A partir de 130/80 mmHg el riesgo cardiovascular comienza a aumentar de forma progresiva. En personas con alto riesgo (por ejemplo, diabetes, enfermedad renal o riesgo cardiovascular elevado), puede ser apropiado considerar tratamiento farmacológico además de cambios en su estilo de vida.
¿Cuándo preocuparse y cuándo no?
Vivir atento a cada latido de tu corazón genera mucha ansiedad. Diferenciemos lo urgente de lo que si puedes manejar.
No debes entrar en pánico si:
Sientes punzadas breves de un segundo que cambian al moverte o respirar.
Tu presión sube un poco un día específico tras un enojo.
Tienes el colesterol levemente elevado pero tu médico ya trazó un plan de acción contigo.
Sí debes buscar atención médica urgente si:
Sientes un dolor opresivo en el centro del pecho que dura varios minutos y se va hacia el brazo izquierdo o la mandíbula.
Sufres falta de aire repentina sin haber hecho esfuerzo.
Sientes mareos severos o desmayos (síncope).
Medicamentos: Dudas reales y miedos frecuentes
"¿Los medicamentos como las estatinas son realmente necesarios o peligrosos?"
Las estatinas (como atorvastatina o rosuvastatina) son uno de los medicamentos más estudiados en la historia de la medicina. Su función es salvar tu vida. Las estatinas de alta intensidad reducen el colesterol LDL entre 45% y 50%. Son seguras y muy efectivas.
Si eres parte del pequeño grupo que no las tolera, la medicina actual tiene respuestas. El medicamento Ácido Bempedoico ha demostrado reducir el LDL un 21% y bajar los eventos cardiovasculares mayores un 13% en pacientes intolerantes a las estatinas.
¿Y qué pasa con la famosa aspirina? Aquí hay un cambio gigantesco.
Tomar aspirina todos los días "por si acaso" es realmente un error.
En adultos sanos mayores de 60 años, la recomendación actual es fuerte en contra de iniciar aspirina preventiva, ya que el riesgo de sangrado estomacal supera cualquier beneficio.
Tabla: Recomendación de Aspirina (2025)
| Escenario Clínico | Recomendación Aspirina (2025) |
|---|---|
| Edad menor a 40 años | No recomendada. |
| Edad 40 a 59 años con Riesgo mayor a 10% | Decisión individualizada; considerar riesgo de sangrado. |
| Edad mayor a 60 años | Recomendación fuerte en contra de iniciar aspirina. |
“¿Y si mejoro mi estilo de vida, puedo suspender mi medicación?”
A veces sí, pero nunca lo hagas sin consultar a tu médico. Ciertas condiciones tienen un componente genético que una dieta sana no puede cubrir. Usa la medicación como una herramienta a tu favor, no como un fracaso personal.
¿Es demasiado tarde para prevenir?
"Ya tuve un infarto o tengo las arterias tapadas, ¿ya no hay nada que hacer?"
Esta es una creencia falsa que roba la esperanza. A esto se le llama Prevención Secundaria, y la evidencia actual es sumamente poderosa. NUNCA es demasiado tarde.
Nuevos estudios disruptivos lo demuestran:
Estudio PANTHER: En pacientes que ya tienen enfermedad coronaria, tomar Clopidogrel en lugar de aspirina redujo los infartos de miocardio en un 24%, sin elevar el riesgo de sangrados graves.
Inflamación como blanco: Dosis muy bajas de colchicina (0.5 mg al día) han reducido nuevos infartos al calmar la inflamación dentro de las arterias (Estudio LODOCO2).
El poder de la Semaglutida: En pacientes con sobrepeso y enfermedad cardiovascular (sin diabetes), este medicamento redujo la muerte cardiovascular y el infarto en un 20% (Ensayo SELECT).
Ten esto en cuenta: si ya pasaste por un evento, hoy tienes muchas opciones médicas diseñadas para protegerte.
Impacto en población hispana
Si eres hispano o latino, tu riesgo tiene matices. Históricamente se hablaba de la "Paradoja Hispana" (vivíamos más a pesar de tener menos recursos). Lamentablemente, la ciencia advierte que esta ventaja está “desapareciendo”.
La alta tasa de obesidad (que ronda el 44% al 46%) y la diabetes están elevando el riesgo. Los datos muestran que la hipertensión afecta aproximadamente al 50.3% de los hombres hispanos y al 35.3% de las mujeres.
En América Latina, las barreras de acceso retrasan los diagnósticos. Sin embargo, iniciativas como el modelo HEARTS de la OPS están cambiando la situación. Mediante protocolos simples, países como Chile han elevado el control de la presión arterial al 60% y 70%. La clave para nuestra comunidad es exigir chequeos tempranos y no normalizar el estar "un poco pasado de peso" o "con la presión un poco alta".
Errores comunes y mitos derribados
Para proteger tu corazón, primero debes proteger tu mente de la mala información.
Mito: "Mi colesterol total salió bien, estoy fuera de riesgo."
Realidad: El riesgo se esconde en detalles genéticos. La evidencia pide medir la Lipoproteína(a) o Lp(a) al menos una vez en tu vida. Si tu Lp(a) es mayor a 50 mg/dL, tienes un riesgo alto de infarto prematuro, incluso si tu colesterol tradicional es normal. Tu familia también podría estar en riesgo al ser genético.
Mito: "Los suplementos naturales (Omega 3 y vitaminas) limpian las arterias."
Realidad: Los ensayos clínicos confirman que la suplementación con Vitamina D no previene infartos. Y por otro lado, combinar suplementos OTC de Omega 3 con aspirina puede tener interacciones negativas.
Mito: "El ejercicio intenso me puede provocar un infarto."
Realidad: Si no tienes síntomas y tu médico te autoriza, el ejercicio es tu mejor aliado. El corazón es un músculo que necesita entrenamiento aeróbico y de fuerza para mantener sus vasos sanguíneos elásticos y jóvenes.
Preguntas frecuentes reales de pacientes
¿Si mi familia tuvo infartos, de seguro los sufriré yo?
No. La genética puede “inclinar la balanza”, pero tu estilo de vida y control médico definen el resultado. Conocer tu herencia te permite usar estatinas o monitoreo temprano para neutralizar ese riesgo genético.
¿Las pastillas nuevas para la presión son complicadas de tomar?
La tecnología ha avanzado para facilitarte la vida. Los fármacos en fase avazanda, como el Zilebesiran, permiten controlar la presión arterial con una sola inyección subcutánea cada seis meses.
¿Puedo prevenir un infarto si tengo obesidad severa?
Absolutamente. Hoy contamos con dos familias de medicamentos modernos llamados SGLT2i y GLP-1 RA:
Los SGLT2i: Son pastillas que ayudan a tu cuerpo a eliminar el exceso de azúcar a través de la orina.
Los GLP-1 RA: La 'A' significa Agonista, que en medicina funciona como un 'imitador'. Este medicamento imita a una hormona natural de tu cuerpo que te da saciedad y regula tu metabolismo (como la semaglutida).
Lo verdaderamente revolucionario de estos fármacos es que no solo sirven para bajar de peso o azúcar. Actúan como un escudo protector para tu corazón y riñones, reduciendo los infartos de forma directa, incluso antes de que logres llegar a tu peso ideal.
Resumen práctico: Tu plan de 5 pasos
Llévate estos aprendizajes concretos basados en guías clínicas aplicadas:
Conoce tu riesgo real: Pide a tu médico que use la calculadora PREVENT. Exige que revisen tu función renal (eGFR) junto con tu corazón.
Rompe el sedentarismo: No pases más de 30 minutos sentado. Levántate, estira y camina.
Optimiza tu metabolismo: Si tienes diabetes o sobrepeso, conversa sobre fármacos protectores de órganos (como SGLT2i o GLP-1). Reducen infartos hasta en un 50% combinados con buenos hábitos.
Presión bajo 130/80: Ese es el número mágico de la prevención. Monitorea tu presión en casa con equipos validados.
Revisa tus pastillas: Si tomas aspirina y nunca has tenido un infarto, pregúntale a tu médico si realmente la necesitas. Si ya tuviste un evento, pregunta si el Clopidogrel es mejor para ti.
Tu tienes el control
Es completamente normal sentir miedo cuando te hablan de riesgo cardiovascular. El corazón es el motor de nuestra vida. Pero recuerda esto: la ciencia médica moderna está aqui para blindarte.
Un infarto no es una lotería inevitable. Hoy contamos con calculadoras precisas, inteligencia artificial, medicamentos que desinflaman arterias y estrategias de estilo de vida que realmente hacen una diferencia. Cada pequeña decisión que tomas, desde caminar un poco más hasta tomar tu medicamento, construye un muro protector alrededor de tu corazón. Toma el control hoy; tienes las herramientas para vivir una vida larga y plena.
En JUUNOS, te explicamos salud y bienestar con claridad.
Fuentes Bibliográficas y de Referencia
Guías Clínicas Principales:
Guías AHA/ACC 2025 (Hipertensión): 2025 AHA/ACC/AANP/AAPA/ABC/ACCP/ACPM/AGS/AMA/ASPC/NMA/PCNA/SGIM Guideline for the Prevention, Detection, Evaluation, and Management of High Blood Pressure in Adults.
Guías ESC 2024 (Hipertensión y Riesgo): 2024 ESC Guidelines for Management of Elevated BP and....
Guías ESC 2024 (Síndromes Coronarios Crónicos): Actualización sobre el manejo de enfermedad coronaria, uso de clopidogrel y colchicina.
Guías ACC/AHA 2019: Guideline on the Primary Prevention of Cardiovascular Disease.
Calculadoras de Riesgo y Ecuaciones:
Cardiovascular disease risk estimates using the new PREVENT Equation: The good, bad, and the ugly.
Updates in Cardiovascular Disease Risk Assessment: An International Perspective.
Estudios Clínicos Clave y Ensayos Recientes:
Semaglutida y Riesgo Cardiovascular (SELECT / SOUL): Oral Semaglutide and Cardiovascular Outcomes in People With... y análisis en The Lancet sobre los efectos independientes de la pérdida de peso.
Aspirina vs. Clopidogrel (Estudio PANTHER): Clopidogrel Outperforms Aspirin Monotherapy Following PCI.
Innovaciones en Hipertensión (Zilebesiran): Add-On Treatment With Zilebesiran for Inadequately Controlled Hypertension: The KARDIA-2 Randomized Clinical Trial.
Ácido Bempedoico (CLEAR Outcomes): Beneficios en pacientes intolerantes a las estatinas.
Datos Poblacionales y Comunidad Hispana:
Estadísticas AHA 2025: Heart Disease and Stroke Statistics 2025 Update (Fact sheet de disparidades en población hispana/latina).
Modelo HEARTS (OPS/OMS): PAHO launches roadmap to improve blood pressure control and save lives.
Importante: este contenido es solo informativo y no sustituye la consulta médica profesional.